Nos cambiamos

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Infusion Team

‘No me dejes metido’ y la Marca Personal

¿Qué tiene que ver la Marca Personal con la atención que les das a las personas? Hay que resaltar el servicio al cliente como una virtud del profesional y por ende de la persona.

Los que a diario nos vemos en la actividad de contactar personas, para contarles acerca de lo que hacemos, nos arriesgamos a encontrarnos con personas que tienen un mal servicio al cliente inverso. Abunda el ausentismo, los desplantes y las frases como: “estoy muy ocupado”, “más tarde lo reviso”, “ahora lo miro y te cuento” o “yo te devuelvo la llamada”. Personas que nos buscan cuando necesitan que les hagamos un favor. Hay ocasiones en las que la lógica de la amistad y de las relaciones interpersonales se ajustan perfectamente con las relaciones profesionales, puesto que la amistad es un valor que se construye con desinterés y asimismo como dice Carlos Bravo: “también en los negocios hay que recordar que uno siempre se va a volver a encontrar una segunda vez en la vida”.

¿Ahora ven todo lo que tiene que ver la Marca Personal que dejamos y la reputación que tenemos en un gremio dado? Muchos dirán que el marketing no va con ellos. No se dan cuenta que aquel que no considera el marketing dentro de su trabajo y su vida en general, deja de tener en cuenta muchos aspectos importantes, como lo es el servicio, que se deben trabajar constantemente y con juicio, pues solo el tiempo dirá realmente quien tiene una buena reputación o no.

Independiente de nuestro oficio, debemos conocer sobre marketing y cómo lo podemos aplicar para mejorar nuestro trabajo, es decir, nuestras relaciones, imagen, profesionalismo (reflejado en el valor que agregamos a cada actividad que hacemos), entre otros.

Sin embargo, ¡hay que tener cuidado! En el afán por mejorar nuestras relaciones profesionales, podemos caer en seguir caprichos. Esto puede ser muy grave y no podemos dejar que nos pase, porque el servicio al cliente (externo, interno o inverso) es algo muy diferente a seguir caprichos, y puede crear clientes mal educados y problemáticos que entorpezcan nuestro trabajo.

Es mejor ser sincero, sin miedo y en ocasiones perder “oportunidades”, puede ser que ganemos más dedicando nuestros esfuerzos a cosas que nos pueden generar mejores resultados.

¿Marketing? ¿Personal Branding? ¿Marca Personal? ¿Sí? ¡Sí! Mientras más integremos estrategias de marketing a nuestras vidas, mejor será todo lo que hagamos, dejaremos una Marca Personal valiosa, fortaleceremos nuestra reputación y credibilidad, porque la Marca Personal debe estar apoyada en credibilidad y autenticidad.

Publicado originalmente en el Blog de Julián Bedoya Jiménez

Prejuicios: ¿ayudan en el mundo laboral?

“ […] el mundo de ayer, de hoy y de siempre, mientras el ser humano se oriente por sus sentidos y confíe en sus instintos y se guíe por lo que ven sus ojos, escuchan sus oídos, huele su olfato y siente su piel, la buena presentación seguirá siendo fundamental” –  Inés Temple

Todos hemos prejuzgado a alguien y seguramente como dice Inés Temple, mientras debamos confiar en nuestros sentidos, deberemos seguirlo haciendo. Para verificarlo, podemos probar viendo este video.

Si al final del video no se te había pasado por la cabeza un género específico al que pertenecía el cantante, entonces no tienes prejuicios; si adivinaste desde el principio, significa que tienes prejuicios y son acertados; pero si como yo, pensabas que cantaría algún género gótico entonces, tienes prejuicios y estos se dejan llevar muy lejos por la primera impresión.

En todo momento estás siendo sometido a la evaluación de las personas con las que te encuentras y tú haces lo mismo con ellos. Entonces, ¿por qué podrías pensar que con los encargados de la selección de personal es diferente?

Es imposible evitar que desde el primer segundo las personas estén tratando de descifrar tu personalidad, basados en cómo te vistes, el corte que traes, el color de tu cabello, la forma en que caminas, entre otras cosas, y todo esto antes de que tengas la oportunidad de decir “hola”. Esto te pone en dos caminos posibles: quejarte de la personalidad prejuiciosa de los demás, mientras tú haces lo mismo a escondidas; o aprovechar esa primera impresión y ponerla a trabajar a tu favor.

Partiendo de que te encuentras en un punto de tu vida, en el que has tomado suficientes decisiones y tienes relativamente claro lo que quieres. Trata de aplicar tanta coherencia como sea posible a todos los aspectos de tu vida.

Supongamos que se te presenta una entrevista de trabajo, y quieres dar una muy buena impresión. Existen cosas que debes hacer sin importar el tipo de empleo, ya que siempre que se espera que encajes en un grupo de trabajo, se buscan características como: puntualidad, aseo y orden.

Ahora, la forma de vestir y el grado de formalidad en el que debes asistir a tu entrevista, depende del perfil que se busca en la empresa, de la cultura organizacional, y de qué tanto te ajustas a las dos cosas. Sin embargo existen algunas recomendaciones que deberías tener en cuenta:

Reconocer que vas a hacer parte de una organización que tiene una cultura definida, que busca personas que sólo encajarán si no inician con inconformidades. Si te sientes disfrazado con la ropa que se espera que uses en la entrevista, debes recordar que seguramente deberás seguir vistiendo así. Plantéate qué tanto te afecta vestir de esta manera, porque si tus principios están totalmente ligados a las prendas que usas, no querrás permanecer atado a cumplir con algo con lo que no estás de acuerdo.

Pregunta de manera respetuosa y natural, cuando te llamen a entrevista, si la empresa tiene algún código de vestuario que debas cumplir. Esta pregunta no tiene nada de raro si se formula correctamente, ya que es natural que no quieras ser descartado por dar mensajes equivocados.

Recuerda que los prejuicios no son un mito y desde el primer segundo en que te presentas frente al entrevistador, el tendrá una idea de qué tan cómodo te encuentras en este nuevo entorno.

La importancia de las consecuencias negativas

ConsecuenciasEn días pasados, durante el desarrollo de un taller sobre Comunicación en el Trabajo en una compañía del sector químico, se planteaba la siguiente cuestión por parte de una Representante de Ventas:

¿Qué hacer y qué decirle a un cliente “cerrado”? En específico, la situación era que el Cliente tenía problemas con uno de los productos que la compañía le provee, pero se negaba obstinadamente a hacer pruebas de aplicación del producto junto con la Representante de Ventas, y lo que quería era simplemente que se le cambiara el producto por otro lote, porque según él, el problema era del lote.

Antes de entrar a analizar la situación, el Gerente de la compañía quien también asistía al taller, decidió intervenir y dar su opinión al respecto.

El Gerente planteaba que lo mejor para hacer con este tipo de clientes “cerrados”, en una situación como estas, es decirles que se les cambiará el producto (de alguna manera darles gusto), pero planteárselo de la siguiente manera:

“Yo le cambio el producto, pero hagamos las pruebas con el nuevo lote porque, ¿qué haríamos si este vuelve a fallar como el anterior?”

Esta intervención fue inmensamente aportante, y en especial, la solución planteada para la situación problema tiene lo siguiente por resaltar: muestra sobre todo las consecuencias negativas de la solución que plantea la otra persona, e implícitamente muestra las consecuencias positivas de la opción alterna, es decir, la solución que planteamos. Es muy efectivo dar a conocer las consecuencias positivas de la solución que planteas y las negativas de la solución que plantea el otro interlocutor.

Cuando le haces ver al otro, sin contradecirlo ni culparlo, las consecuencias que trae cada decisión, le ayudarás a tomar una decisión más coherente con la realidad y más beneficiosa para ambas partes. ¿Y cómo no culparlo? Hablar con el pronombre Yo por encima del , con esto evitamos culpar al otro interlocutor o dejar toda la responsabilidad en sus manos; porque si no lo evitamos, propenderemos llevar a la otra persona a un estado defensivo que finalmente lo bloqueará.

Tu marca como lo que es.

ILOVEMEEl mundo del mercadeo está lleno de grandes “éxitos” publicitarios, videos que dan la vuelta al mundo en menos de un día, pero que al evaluar el efecto en las ventas se quedan cortos. Seguramente has notado que existe publicidad que te encanta, que recuerdas y compartes con tus amigos, pero que en realidad nunca logró que compraras el producto que promociona.

El objetivo de la publicidad no es solamente que las personas comenten sobre una marca y que se rían con la campaña. El objetivo al final es generar ventas, que las personas busquen el producto o servicio y lo recomienden. Pero muchas veces los publicistas y mercadólogos, buscando lograr la tan anhelada viralidad, olvidan este objetivo y pierden una gran oportunidad de hacer crecer la marca.

Para que un contenido se propague viralmente, no necesita ser verdaderamente valioso, seguramente son pocos los artículos científicos que superan en presencia en la red a las imágenes más triviales y grotescas.

Resulta que el mismo principio es aplicable, cuando se habla de marca personal. Posiblemente muchas personas le dan “Me gusta” a eso que publicaste, por ejemplo a la foto de la borrachera del fin de semana y tienes decenas de comentarios. Te hará muy feliz saber que eres visible en la red, que tus amigos se divierten con lo que publicas pero, ¿qué tanto crees que creció tu marca personal con eso?

Recuerda que tu trabajo y el servicio que prestas tiene un mercado y muy seguramente se conecta con un grupo específico, del acceso y tipo de información que publiques en las redes sociales, depende que sea claro para tus clientes que eres el indicado. No es necesario que abandones tu esencia, simplemente resalta tus fortalezas y deja claros tus enfoques.

Ser dueño de una marca personal sólida va más allá de las estadísticas que generas. El valor de tu marca se define por la calidad del trabajo que realizas. Y el manejo correcto de las redes sociales es sólo el medio por el que compartes con el mundo tus aportes como profesional.

¿Conoces a quién le hablas?

Cuando vas a decirle algo a un compañero de trabajo, de estudio o a tu jefe, ¿sabes a quién te diriges?, ¿sabes cómo hablarle a esa persona?, ¿tienes alguna idea de cómo va a reaccionar?

Vivimos ambientes en los que el conocimiento del comportamiento, y más específico, la identificación del tipo de personalidad de nuestros interlocutores, se hace vitalmente importante, para asegurar un ambiente laboral estable y armonioso. Más allá de esto, este conocimiento garantiza un buen desempeño de nuestros compañeros y de nosotros, nos lleva a mejorar nuestra reputación.

¿Y cómo hacerlo? Existen modelos para clasificar tipos de personalidad ‘global’, el más común ha sido el de Kroeger & Thuesen. Este hace una clasificación de 16 tipos de personalidad posibles, algo muy extenso, ¿no? Por eso es que es el menos práctico y en consecuencia el menos efectivo. Por esto nos quedamos con un modelo simple y práctico, como el que plantea Brewer, que considera tan solo 4 tipos de personalidad, como se puede observar en la siguiente imagen.

Modelo de Brewer para el tipo de personalidad

Modelo de Brewer para el tipo de personalidad

AUDAZ

Toman decisiones rápidas, se enfocan en resultados, compiten con todo el mundo, muestran determinación al punto de la testarudez y aman ser multitarea. Se comunican con frases cortas sin elaboración o clarificación. Observan sus relojes frecuentemente y llegan a tiempo o antes a las reuniones. Demandan resultados rápidos de sus subordinados. Prefieren no trabajar en equipo porque consideran que el trabajo en equipo es una pérdida de tiempo. Las personas audaces aman los retos y las aventuras.

EXPRESIVO

Vinculan otras personas con entusiasmo y una actitud positiva. Disfrutan ir a reuniones pero frecuentemente llegan tarde. Cuando entran en un lugar, todo el mundo se da por enterado. Se visten con colores fuertes: rojos, amarillos, naranjas. Inician el saludo diciendo rápidamente hola y dando la mano. A pesar del vínculo, pierden el interés cuando les hablas de tu familia o de otras cuestiones personales. Prefieren hablarte todo sobre ellos y sus proyectos.

COMPRENSIVO

Hacen lo que creen que deseas. Tal vez no podemos imaginarnos una situación difícil con una persona comprensiva. Una de las cosas más difíciles que podemos encontrar en nuestra carrera es informarle a una buena, leal y obediente persona comprensiva, que tuvo un mal desempeño o que ya no tiene más su trabajo.

TÉCNICO

Se desempeñan bajo las reglas. Buscan organización y lógica. Frecuentemente se pueden identificar por el estado de sus oficinas. Nombran los archivos cuidadosamente y mantienen los lapiceros en perfecto orden. Prefieren trabajar solos que en equipos. Cuando deben trabajar en equipo, tienden a frenar en lugar de convertirse en miembros del equipo totalmente interdependientes.

El modelo de Brewer nos permite hacer una evaluación rápida y segura, con la que tendremos mayor certeza a la hora de hablarle a una persona. Ahora, ¿conoces a quién le hablas?

¿Mientes en tus presentaciones?

Eres un empleado muy profesional en lo que haces. Has obtenido grandes logros y tienes la oportunidad de mostrarle a tu jefe lo que has conseguido.

Tienes unas diapositivas que son el fruto de muchas noches de trabajo. Pero durante tu presentación, tu jefe parece no creer nada de lo que dices y te pregunta constantemente por información que no está en las diapositivas.

Seguramente tu intensión no es mentir, es más, no existen razones para hacerlo porque tu trabajo en realidad ha sido muy bueno, entonces ¿por qué él tiene tantas dudas al respecto?

En cualquier presentación correrás el riesgo de encontrarte con un experto en el tema del que vas a hablar. Es por eso que a la hora de presentar tus ideas, no basta con que sean verdaderas, también deben estar presentadas de una forma que genere confianza en el público.

Nancy Duarte en su libro “Slide:ology” nos recomienda cinco aspectos para tener en cuenta a la hora de la presentación: di la verdad, ve al punto, selecciona la herramienta correcta, resalta la información importante y conserva la simplicidad. Aunque en realidad siempre se afectará la primera cuando se cometa un error en alguna de las demás.

Por ejemplo, si durante la presentación muestras una diapositiva llena de información que difícilmente se puede identificar, saturada de colores y con una letra miniatura, y aparte de eso comienzas a dar vueltas sin llegar al punto central, los asistentes quedarán con la idea de que estás ocultando algo. No hace falta ser un mentiroso para parecerlo.

Y si por el contrario, pensando en poner sólo la información de la que quieres hablar, omites la historia y el contexto de los datos que estás mostrando, dejarás al público preguntándose sobre lo que no estás mostrando y también generarás desconfianza.

En conclusión la recomendación es identificar qué información está ligada a otra y utilizarla para dar puntos de comparación. Aplicando los colores adecuados puedes restar protagonismo a la información que no es relevante, y así no tendrás que eliminarla. Pero si la información que consideras importante es mucha, entonces entrégala en otro medio, ya sea impreso o digital, para que el público tenga acceso a ella si lo ven necesario, así no tendrás que entorpecer tu apoyo visual.

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