Prejuicios: ¿ayudan en el mundo laboral?

“ […] el mundo de ayer, de hoy y de siempre, mientras el ser humano se oriente por sus sentidos y confíe en sus instintos y se guíe por lo que ven sus ojos, escuchan sus oídos, huele su olfato y siente su piel, la buena presentación seguirá siendo fundamental” –  Inés Temple

Todos hemos prejuzgado a alguien y seguramente como dice Inés Temple, mientras debamos confiar en nuestros sentidos, deberemos seguirlo haciendo. Para verificarlo, podemos probar viendo este video.

Si al final del video no se te había pasado por la cabeza un género específico al que pertenecía el cantante, entonces no tienes prejuicios; si adivinaste desde el principio, significa que tienes prejuicios y son acertados; pero si como yo, pensabas que cantaría algún género gótico entonces, tienes prejuicios y estos se dejan llevar muy lejos por la primera impresión.

En todo momento estás siendo sometido a la evaluación de las personas con las que te encuentras y tú haces lo mismo con ellos. Entonces, ¿por qué podrías pensar que con los encargados de la selección de personal es diferente?

Es imposible evitar que desde el primer segundo las personas estén tratando de descifrar tu personalidad, basados en cómo te vistes, el corte que traes, el color de tu cabello, la forma en que caminas, entre otras cosas, y todo esto antes de que tengas la oportunidad de decir “hola”. Esto te pone en dos caminos posibles: quejarte de la personalidad prejuiciosa de los demás, mientras tú haces lo mismo a escondidas; o aprovechar esa primera impresión y ponerla a trabajar a tu favor.

Partiendo de que te encuentras en un punto de tu vida, en el que has tomado suficientes decisiones y tienes relativamente claro lo que quieres. Trata de aplicar tanta coherencia como sea posible a todos los aspectos de tu vida.

Supongamos que se te presenta una entrevista de trabajo, y quieres dar una muy buena impresión. Existen cosas que debes hacer sin importar el tipo de empleo, ya que siempre que se espera que encajes en un grupo de trabajo, se buscan características como: puntualidad, aseo y orden.

Ahora, la forma de vestir y el grado de formalidad en el que debes asistir a tu entrevista, depende del perfil que se busca en la empresa, de la cultura organizacional, y de qué tanto te ajustas a las dos cosas. Sin embargo existen algunas recomendaciones que deberías tener en cuenta:

Reconocer que vas a hacer parte de una organización que tiene una cultura definida, que busca personas que sólo encajarán si no inician con inconformidades. Si te sientes disfrazado con la ropa que se espera que uses en la entrevista, debes recordar que seguramente deberás seguir vistiendo así. Plantéate qué tanto te afecta vestir de esta manera, porque si tus principios están totalmente ligados a las prendas que usas, no querrás permanecer atado a cumplir con algo con lo que no estás de acuerdo.

Pregunta de manera respetuosa y natural, cuando te llamen a entrevista, si la empresa tiene algún código de vestuario que debas cumplir. Esta pregunta no tiene nada de raro si se formula correctamente, ya que es natural que no quieras ser descartado por dar mensajes equivocados.

Recuerda que los prejuicios no son un mito y desde el primer segundo en que te presentas frente al entrevistador, el tendrá una idea de qué tan cómodo te encuentras en este nuevo entorno.

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